LAS FRAGUAS, COMO LUGARES DE REUNION

Aparte de la función por todos conocida que tenían las fraguas o herrerias, estos talleres tambien funcionaban en la practica como lugares de reunion y sociabilidad dentro de los pueblos, tambien en Castrotierra, que en este sentido no era una excepción.

Durante el siglo XX, Castrotierra de Valmadrigal tuvo abiertas dos fraguas. Una regentada por Tomas Cancelo y ubicada justo en el arranque de Carrevallecillo y la otra sita en la cuesta que descendía hasta el abrevadero y las bodegas. La primera pertenecía al harrero Tomas como propiedad particular y la segunda era un bien inmueble  construido en tapial de tierra y techado con tejas curvas, -que por cierto a día de hoy se conserva en buen estado- perteneciente al ayuntamiento de Castrotierra.

En la fraguas, el herrero y a la vez herrador, fabricaba herramientas que requería el campesino para las tareas agrícolas, reparaban utensilios de hierro rotos, desgastados por el uso o defectuosos y también herraban a las vacas y  las mulas. El abanico de tareas en ocasiones se ampliaba y los herreros, como era el caso de Tomás Cancelo, elaboraban cruces de hierro, de apariencia bastante barroca, puertas de iglesia, cacharros de cocina, como trébedes, espumaderas y sartenes, diversos utensilios para las chimeneas, etc.

Una particularidad de la fragua donde trabajaba como herrador Licinio, nos referimos a la fragua de la cuesta que conduce hasta el abrevadero, es que este herrero realizaba una variante del servicio  "trabajos a domicilio". Vamos a explicar esto. Licinio realizaba trabajos de reparación de máquinas agrícolas averiadas y herramientas defectuosas desplazándose hasta el etrreno de cultivo donde necesitara de susu servicios el campesino, A Licinio le llegaban recados de que tal o cual labrador ncesitaba de sus servicios porque se le habia estropeado una herramienta muy pesada o se la habia averiado una maquina, por ejemplo una maquina de las que se utilizaba para sembrar o cosechar, que no eran maquinas tan complejas y sofisticadas como las modernas. Una vez recibido el mensaje llevado por algun recadero, el herrero Licinio se desplazaba en bici hasta el terreno de labranza dode se hallaba la herramienta o la maquina defectuosa. Licinio que era un autentico manitas para esas cuestiones, reparaba las maquinas y las dejaba listas para seguir cumpliendo sus funciones.

Insistimos en el aspecto relacional vinculado a las fraguas, porque seguramente es menos conocido que su funcion como taller de fabricacion de utensilios de hierro, herrajes, etc. Despues de las tareas del campo el que se desarrollaban en epoca estival y durante el otño, llegaba el invierno y durante los meses invernales era muy frecuente ver las fraguas llenas de gente del pueblo, casi siempre hombres que, charlaban entre si e intercambiaban amistosamente impresiones, anecdotas, chascarrillos, noticias... 

De este modo, especialmente durante los meses gélidos y beneficiándose del calor reconfortante que irradiaban las llamas del horno de la herrería, la fragua se convertia improvisadamente en un centro informal de reunion y animada conversacion para los vecinos del pueblo.

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