EL QUE A BUEN ARBOL SE ARRIMA SOMBRA LE COBIJA Y A VECES POR DESGRACIA CORTA Y HACE LEÑA DEL BUEN ARBOL

Una persona allegada me contó que tiene un problema de tipo legal. Al estar casado con una mujer, esa mujer ha adquirido derechos sobre el chalet. La casa donde viven los dos pertenece al marido y la ha pagado él, pero como están casados, aunque sea un matrimonio con separación de bienes, en caso divorcio, ella tiene derecho a una parte o a la totalidad del chalet.

Por ese motivo, durante años, con gran tenacidad y una actitud inasequible al desaliento, la mujer presionó a su novio, aunque él -me lo confesó en varias ocasiones- no deseaba casarse (alegaba que ya tenía cierta edad y que no veía sentido en esa propuesta), hasta que abrumado por las presiones él cedió y se casaron por lo civil.

Ella tendrá muchos problemas de salud física y mental, de los que estoy al tanto a través de confidencias, pero es obvio que ha hecho alarde de astucia y ha demostrado ser muy muy lista.

Cada vez me llama más la atención la gente que no tiene muchos estudios, que se negó a ello o no ha sido capaz de aprender ningún oficio, tampoco se ha esforzado gran cosa en nada, poseedores de cualidades humanas más bien mediocres... se arriman  a uno o a una poseedora de un nivel de estudios superior al suyo, mucho más status económico e capacidad intelectual y objetivamente mejor persona.

Como digo, se arriman a ese buen árbol, (tal como reza el célebre refrán), bello y frondoso y se cobijan  bajo la sombra que da  ese árbol, durante años y van comiendo todos sus deliciosos y abundantes  frutos hasta que, finalmente, deciden cortar con un hacha bien afilada el árbol para convertir la madera de su tronco y ramas en leña con la que hacer fuego para calentarse.

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