APOCALIPTICOS Y CATASTROFISTAS
Hoy día abundan los mensajes apocalíticos. Se podría decir que se han puesto de moda, porque tropezamos frecuentemente con ellos. Están en los periódicos, las noticias de la televisión, discursos políticos, películas, reportajes, documentales, revistas, programas televisivos de diversas clases, videojuegos, redes sociales, libros, videos de youtube, etc.
Lo apocalíptico se ha convertido prácticamente en un "género comunicativo" en sí mismo, que se manifiesta de numerosas maneras y en diversos ámbitos de la información, el arte, la política y el entretenimiento. Además, la fuerza de estos mensajes que dejan impactados y descompuestos a muchos espectadores o lectores, se ve aumentada exponencialmente por la aplicación de los medios tecnológicos actuales.
Se ha ido ascendiendo gradualmente por la escala del sensacionalismo que caracterizaba a las noticias hace unas décadas, es decir el sensacionalismo se fue intensificando cada vez más, hasta rebasar su área y entrar en el estadio apocalíptico, justo en el que estamos.
Se puede hablar, sin temor a equivocarse, del estilo apocalíptico, ya instalado y en pleno funcionamiento, especialmente en el mundo informativo, donde muchas noticias que se lanzan desde los canales de tv, radio, periódicos y medios informativos digitales(o desinformativos) son una mezcla explosiva de desastres.
Desgracias que ya suceden o van a suceder, guerras en curso o amenazas de guerras inminentes, corrupción política mayúscula sin solución, catástrofes ambientales fuera de nuestro control, riesgos y peligros por todas partes, millones de exiliados de tal país, narcotráfico internacional, violaciones, asesinatos, otra crisis aún más severa que la anterior se avecina, el futuro es negro...
No hay ninguna noticia que no sea negativa. Y se seleccionan siempre las peores, las más horrorosas. Algunos informes de noticias llegan a alcanzar el paroxismo apocalíptico, poniendo en riesgo de este modo la salud mental del desdichado espectador, si es asiduo a este tipo de periodismo.
Comentarios
Publicar un comentario